28 AÑOS DE OBRA MISIONERA EN CHAJUL
Un legado de fe y servicio
La obra misionera de la Iglesia Evangélica Presbiteriana Central en San Gaspar Chajul, departamento de Quiché, constituye uno de los ministerios más importantes y significativos desarrollados por nuestra congregación. Durante más de tres décadas, Dios ha permitido que el Evangelio transforme vidas, fortalezca comunidades y establezca nuevas iglesias en la región ixil.
Un llamado para servir
Chajul forma parte del conocido Triángulo Ixil, una región montañosa de gran riqueza cultural y lingüística, donde la mayoría de la población conserva su idioma, tradiciones y costumbres ancestrales. Durante muchos años fue una zona de difícil acceso y marcada por el conflicto armado interno, lo que representó grandes desafíos para cualquier labor misionera.
Conmovida por la necesidad espiritual de sus habitantes, la Iglesia Evangélica Presbiteriana Central realizó las primeras visitas exploratorias entre septiembre y octubre de 1990, con el propósito de conocer la realidad del pueblo ixil, comprender su cosmovisión y evaluar la posibilidad de establecer un trabajo permanente.
La primera visita a Chajul fue del 17 al 19 de septiembre de 1,990. El primer viaje se hizo en avioneta. La tarea era observar la gente y su cultura y cosmovisión. Aquellos primeros recorridos estuvieron llenos de dificultades. En una ocasión, el autobús en el que viajaba el equipo sufrió desperfectos mecánicos y posteriormente se supo que el vehículo había sido esperado por grupos guerrilleros para ser asaltado. A pesar de las adversidades, la convicción de servir al Señor permaneció firme.
Después de estas visitas se elaboró el Proyecto Misionero en San Gaspar Chajul, cuyo objetivo principal era establecer una presencia permanente en la región mediante la enseñanza bíblica, la alfabetización, el discipulado y el fortalecimiento de las iglesias locales.
El inicio de la misión
La obra fue inaugurada oficialmente el 26 de enero de 1992. Durante los primeros meses la misionera encargada residió en un albergue del Instituto Lingüístico de Verano y posteriormente se trasladó a una vivienda alquilada por la Iglesia Presbiteriana Central.
Desde el principio se comprendió que la misión debía ser integral. Además de compartir el Evangelio, se promovieron programas de alfabetización, educación cristiana, capacitación para maestros de Escuela Dominical, consejería, visitas familiares y formación de líderes.
Se desarrollaron centros de alfabetización en idioma ixil y castellano, se organizaron bibliotecas comunitarias y se elaboró abundante material didáctico para niños y jóvenes. El ministerio fue creciendo rápidamente gracias al compromiso de los hermanos locales y al apoyo constante de la iglesia en la ciudad capital.
Escuelas Bíblicas y discipulado
Uno de los ministerios más fructíferos fue el trabajo con la niñez.
Cada año se organizaron Escuelas Bíblicas de Vacaciones, en las que participaron cientos de niños de Chajul y de las aldeas cercanas. Con el apoyo de jóvenes, coros y voluntarios de la Iglesia Presbiteriana Central, estas actividades llegaron a reunir en algunos años más de mil niños y niñas, quienes recibían enseñanza bíblica, actividades recreativas y acompañamiento espiritual.
Paralelamente se fortalecieron las Escuelas Dominicales locales, se formaron maestros ixiles y se impulsó el discipulado personal y familiar. Muchos jóvenes comenzaron a reunirse diariamente para estudiar la Biblia y desarrollar hábitos devocionales, sembrando las bases de una nueva generación de creyentes comprometidos con Cristo.
Educación y desarrollo comunitario
La misión también promovió diversos proyectos educativos orientados al desarrollo integral de la comunidad.
Se implementaron programas de alfabetización en coordinación con instituciones nacionales, se abrieron centros de capacitación bíblica, se impartieron cursos de pedagogía, consejería cristiana, historia bíblica e idioma castellano, y se apoyó a estudiantes mediante útiles escolares, uniformes, becas y proyectos educativos.
Además, se promovieron iniciativas para fortalecer a las familias, apoyar a personas enfermas y atender diversas necesidades sociales de la población.
El nacimiento de la Iglesia Presbiteriana en Chajul
En 1997 comenzó una nueva etapa enfocada en el establecimiento formal de una congregación presbiteriana en el municipio.
Se iniciaron estudios bíblicos familiares y campos de predicación, preparando a líderes locales para servir dentro de la iglesia. Poco a poco varias familias fueron abrazando la fe reformada y se consolidó un pequeño grupo de creyentes que comenzó a reunirse regularmente para adorar al Señor.
Aunque el proyecto experimentó una pausa a inicios del nuevo milenio, la semilla sembrada permaneció viva.
El reinicio de la obra
Después de varios años sin actividad permanente, la Iglesia Presbiteriana Central retomó el trabajo misionero en 2005, realizando visitas mensuales y fortaleciendo los estudios bíblicos que aún permanecían activos.
Durante este proceso surgió un grupo de creyentes interesados en integrarse a la Iglesia Presbiteriana. Luego de un tiempo de acompañamiento pastoral y enseñanza doctrinal, el 26 de agosto de 2007 fueron recibidos oficialmente 97 nuevos miembros, marcando un momento histórico para la obra en Chajul.
El liderazgo del hermano Miguel Ramírez Asicona y de otros hermanos locales fue fundamental para consolidar esta nueva etapa del ministerio.
Expansión hacia otras comunidades
La obra no permaneció limitada únicamente a Chajul.
Con el paso del tiempo comenzaron visitas misioneras a San Juan Cotzal, Chichel, Chel, Ilom, Visiquichum y otras aldeas del área ixil, donde surgieron nuevos grupos de estudio bíblico y congregaciones interesadas en la doctrina presbiteriana.
Líderes locales como Francisco Chamay y Rosa Zambrano desempeñaron un papel importante en el crecimiento de estas nuevas comunidades de fe.
La construcción del templo
Gracias al apoyo de iglesias hermanas nacionales e internacionales, especialmente congregaciones presbiterianas de Estados Unidos, fue posible adquirir un terreno para construir un templo propio.
En 2013 inició la construcción de la Primera Iglesia Presbiteriana de Chajul, una obra levantada con el esfuerzo conjunto de la congregación local, voluntarios de la Iglesia Presbiteriana Central y equipos misioneros internacionales.
La participación de jóvenes, damas, diáconos, profesionales y familias enteras convirtió la construcción del templo en un verdadero ejemplo de unidad y servicio cristiano.
Un ministerio que sigue dando fruto
Con el paso de los años, la congregación ha experimentado un crecimiento constante, pasando de un pequeño grupo inicial a reunir cientos de creyentes que hoy sirven activamente al Señor.
El ministerio ha impulsado proyectos educativos, becas escolares, escuelas bíblicas, jornadas médicas, capacitación de líderes y el desarrollo de un colegio presbiteriano para beneficiar a las nuevas generaciones del área ixil.
En 2019, la región fue fortalecida con la designación de Miguel Ramírez, Rosa Zambrano y Francisco Chamay como pastores para el trabajo ministerial en la región, consolidando así el liderazgo pastoral local.
Un testimonio de la fidelidad de Dios
La historia de la obra misionera en Chajul es la historia de la fidelidad de Dios y del compromiso de hombres y mujeres que respondieron al llamado de servir.
Lo que comenzó con unas cuantas visitas exploratorias en 1990 se ha convertido en una obra sólida que continúa llevando esperanza, educación y el mensaje del Evangelio a las comunidades del área ixil.
Hoy la visión continúa siendo la misma: seguir anunciando a Cristo, formar discípulos y fortalecer nuevas congregaciones, confiando en que el Señor seguirá guiando este ministerio para Su gloria.
"A Dios sea toda la gloria."
